Día de Muertos: celebración, tradición y convivio con las ánimas que están de vuelta

México es un país lleno de tradiciones, el Día de Muertos es una de las más famosas e impresionantes, por algo fue nombrada por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Es una celebración en la que el alma de los muertos regresa a sus casas para compartir el alimento y la bebida junto a sus seres queridos.

Cuando era niña recuerdo los altares de muerto que teníamos que hacer en la escuela y las ‘calaveritas’ que teníamos que escribir. Pero nunca aprecié tanto esta tradición hasta que años más tarde, la universidad organizó un viaje a Michoacán para presenciar como celebran la Noche de Muertos o Animeecheri K’uinchekua (Fiesta de las Ánimas) los indígenas purépechas.

En todos los viajes que he hecho hasta ahora, nunca he visto algo tan impactante y maravilloso como la celebración en Janitzio. Para llegar a la isla es necesario tomar una lancha en el famoso Lago de Pátzcuaro. Conforme te acercas, Janitzio se ve como un lugar mágico, en la cima de la isla, destaca la estatua del héroe de la Independencia de México, José María Morelos y Pavón.

Lo bonito de ver esta celebración en Janitzio es que los habitantes abren sus casas para que la gente pueda apreciar los altares de muerto. Antes de la medianoche, los indígenas  se dirigen al cementerio para hacer todo el ritual y las ofrendas a sus muertos, donde cada elemento tiene un significado importante.

Las culturas prehispánicas veían la muerte como un viaje al inframundo, una travesía que duraba cuatro días y para la cual debían llevar ofrendas. Después de la conquista de los españoles, se mezclaron algunas tradiciones prehispánicas con la religión católica y se empezó a celebrar el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos el 1 y 2 de noviembre.

Cabe destacar que esta celebración se realiza en todo el país, yo hago hincapié sólo en la de Janitzio porque fue la que tuve la suerte de presenciar.

¿Qué se necesita para hacer un altar de muertos?

Una foto del difunto: del ánima que va a visitar esa noche, al que se le hace la ofrenda y con el cual se compartirá su comida y bebida preferida.

Agua: para que las ánimas calmen su sed después de su recorrido.

Pan: representa la eucaristía.

Flores: la flor de cempasúchil, con su color amarillo y su olor, ayuda a las ánimas a seguir su ruta. Las flores de alhelí y nube simbolizan la pureza y se utilizan para almas de niños. Las flores son elementales porque representan la festividad.

Velas: para simbolizar la luz, la fe y la esperanza. La luz les sirve de guía a las ánimas para llegar  y regresar. Algunos las ponen en forma de cruz representando los puntos cardinales, para que el ánima pueda orientarse.

Incienso: en la antigüedad los indígenas hacían sus ofrendas con copal, hoy en día se usa el incienso y lo utilizan para limpiar el lugar de malos espíritus.

Sal: para purificar. También se dice que se utiliza para las almas de los niños del purgatorio.

Comida, frutas y bebida: se ofrecen las preferidas del difunto.

Calaveras: pueden ser de azúcar, para recordarles que siempre están presentes.

Papel picado: se utiliza como adorno para recibir a las ánimas.

Estos son sólo algunos de los elementos que se necesitan para la convivencia con el alma que regresa a casa.

Los altares pueden ser de dos niveles para representar el cielo y la tierra. De tres niveles, que representan el cielo, la tierra y el purgatorio. Y el tradicional de siete niveles, que son los pasos requeridos para llegar al cielo o al descanso eterno.

Calaveritas

Son versos populares escritos en rima que se burlan de la muerte y de algún personaje, sólo que se tiene que escribir como si esa persona estuviera muerta.

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.
Comments
6 Responses to “Día de Muertos: celebración, tradición y convivio con las ánimas que están de vuelta”
  1. Fernanda says:

    Muy interesante y muy gracioso el versito, desconocía toda esa simbología, ahora entiendo muchas cosas de las fotos!, saludos!

  2. Les comparto mi poema, inspirado en la bellísima . . .

    NOCHE DE MUERTOS EN JANITZIO

    “Nunca fenezcan las tradiciones, . . .
    jamás sucumban nuestras pasiones”

    Pátzcuaro, bella región lacustre,
    Michoacán mira tu lago ilustre,
    México entero ve tu lucero,
    brindas al mundo calor sincero.

    En tus riberas celebraciones,
    seres que afrontan tribulaciones,
    traigo poesía que habla a tus muertos,
    que Dios nos salve de esos entuertos.

    Señora Muerte, prenda su mecha,
    suelo purépecha, Usted acecha,
    Señora muerte, oiga esta endecha,
    línea de vida se encuentra estrecha:

    Reunión Janitzio con ultratumba,
    por sentimiento, agua retumba,
    almas en tránsito, otro camino,
    bogan tranquilas rumbo al destino.

    Muchos trayectos, lanchas, canoas,
    como presagio de ardientes horas,
    olas henchidas, vueltas carrozas,
    flamea el cortejo de mariposas.

    Muy alumbrado se ve el sendero,
    parece cinta, listón lucero,
    es como un cuento de fantasía,
    es como fiesta de la agonía.

    Tan respetada mortalidad,
    presta regresa del más allá,
    mostrando siempre tal seriedad,
    que al más osado resignará.

    Cita evidente que dan los muertos,
    de esencia ausentes, pues yacen yertos,
    tañer doliente de una campana
    que, a la penumbra, hace su hermana.

    Los días primero y dos de noviembre,
    se guarda pena a lo que se pierde,
    falta existencia, no impera vida,
    más bien carencia, el duelo anida.

    Ambiente es reino de la tristeza,
    más en el trance surge entereza,
    breves momentos, vena discreta,
    en tal sentido doble faceta.

    Las tradiciones, usos, costumbres,
    añejas formas de muchedumbres,
    llegan intensas al cementerio,
    como la magia, como un misterio.

    Ceremonioso, se inicia el rito,
    mustio suspiro, mortal, marchito,
    folklor nocturno, sombrío bosquejo,
    se escucha llanto, canto reflejo.

    Es voz tarasca, ese lamento,
    que cura entrañas de sufrimiento,
    sonidos, notas, son armoniosos,
    mieles arpegios van cadenciosos.

    Mujeres buenas cruzan las sendas,
    al panteón llevan cientos de ofrendas,
    viandas con panes, dulces y frutos,
    rostros humanos encarnan lutos.

    Marchan silentes, su paso es lento,
    fieles guardianes de ese sustento,
    despliegan, prontas, finos manteles,
    las servilletas bordadas redes

    Toman asiento junto al difunto,
    a él se arriman, se le hincan . . . punto,
    cumplen formales el serio culto,
    su regocijo se esconde oculto.

    Sombríos sepulcros, se sahuma incienso,
    se hace presente responso intenso,
    el sacramento es ensalzado,
    voces solemnes, el “Alabado”:

    “ . . . morir antes que pecar,
    o antes que pecar morir, . . .”;
    esas lágrimas hay que secar,
    turba y agobia ese sufrir.

    Hombres que atentos lo observan todo,
    siguen la usanza con gran decoro,
    están presentes, tras de las rejas,
    respetan, honran, creencias viejas.

    Animecha Kejtzitakua,
    es la ofrenda a los muertos,
    Animecha Kejtzitakua,
    que se ofrece a cielo abierto.

    Gimen pesares los entes vivos,
    ante despojos definitivos,
    vagan sus sombras, negras siluetas
    que, oscurecidas, no quedan quietas.

    Todas las flores, de mil colores,
    conforman ramos encantadores,
    el cempasúchil, clavel de china,
    tono amarillo que amor germina.

    Brilla, en las tumbas, su resplandor,
    resguarda restos, glorias de honor;
    ¡se oyen plegarias, las oraciones!,
    rezo en silencio, imploraciones.

    Lucen altares las sepulturas,
    lo religioso remonta alturas,
    lápidas grises, blancas las cruces,
    rojos matices, las velas, luces.

    Ceras, pabilos, candelas, cirios,
    por los finados lloran delirios,
    ánimas velan la aciaga noche,
    también estrellas hacen derroche.

    ¡Santo Señor de estos cielos!,
    los fallecidos guardan anhelos,
    preserva Padre este homenaje,
    bendice, cuida, su etéreo viaje.

    La eterna guía: noble copal,
    humo oloroso, tersa señal,
    que purifica las energías,
    de isla, isleños, sus dinastías.

    Visitantes indiscretos,
    comportarse con mesura,
    hay que respetar secretos,
    del ceremonial de altura.

    Que anochecer, lo agradezco,
    gran distinción de la UNESCO,
    ¡al considerar obra maestra,
    a esta festividad tan nuestra!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Isla de Janitzio, Michoacán, México, 02 de noviembre.
    Reg. INDAUTOR No. 03-2012-030612580800-14

    • Silvia Lucero says:

      Muchas gracias por compartirlo en La Trotamundos, bellísimo como Janitzio y todas nuestras tradiciones mexicanas. Saludos!

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