48 horas en Marrakech

Marrakech es una ciudad de contrastes, caótica y cosmopolita. Por su belleza e importancia es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. Si no crees en el amor a primera vista, espera a conocer y dejarte envolver por la ‘Ciudad Roja’.

Casi todas las atracciones turísticas se encuentran dentro de la Medina, por lo cual es fácil moverse a pie, además es como mejor se conoce la ciudad, si te mezclas con la gente, eso sí, hay que armarse de paciencia porque no se puede caminar tranquilamente por sus calles, ya que encontrarás mares de gente, vendedores, varias personas ofreciendo mostrarte la ciudad, motos, autos y hasta burros (todo al mismo tiempo); pero esto es parte del encanto de Marrakech.

Día 1

El Palacio Bahia

Empieza el día recorriendo los palacios de Marrakech. El palacio ‘de la bella’ fue construido en el siglo XIX por el visir Ahmed ben Moussa, un hombre poderoso que dedicó el palacio a su amante favorita. El palacio tardó 10 años en ser construido por la complejidad arquitectónica, ya que contaba con 160 habitaciones para alojar a sus cuatro esposas, 24 concubinas y a todos sus hijos, pero -pequeño detalle- debía evitar que las esposas y concubinas se cruzaran.

Palacio de la Bahia. Foto © Silvia Lucero

Palacio El Badi

El Badi ‘el incomparable’ fue construido en el siglo XVI por el sultán Saadí Ahmed El-Mansour, en su época el palacio contaba con 360 habitaciones y fue decorado con oro, ónix, mármol y piedras semipreciosas.

Aunque su construcción se inspiró en la Alhambra de Granada, no esperes encontrar su majestuosidad, ya que sólo quedan ruinas de lo que fue El Badi.

Palacio El Badi. Foto © Silvia Lucero

Cinema Eden

Continúa por las calles de la Medina, si encuentras este pequeño cine vale la pena visitarlo, supuestamente es el más antiguo, su decoración es muy curiosa llena de carteles por todos lados. Puedes pasar a conocerlo de forma gratuita.

Cinema Eden. Foto © Silvia Lucero

Plaza Djemaa el Fna

La plaza principal de Marrakech es inmensa, ahí vas a encontrar de todo: contadores de cuentos, encantadores de serpientes, mujeres ofreciendo tatuajes de henna, dentistas, escritores de cartas, vendedores, puestos de comida, puestos de jugos naturales, restaurantes, mezquitas, etcétera. Además fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Seguramente ya tendrás hambre, por qué no comer en uno de los puestos de comida de esta plaza y probar la comida tradicional.

Plaza Djemaa el Fna. Foto © Silvia Lucero

Madraza (Medersa) Ben Youssef

Este es uno de los lugares más bellos de Marrakech, en esta escuela musulmana cientos de estudiantes memorizaban el Corán. La arquitectura es hermosa, cuenta con un patio principal con una alberca para abluciones, rodeado de columnas de mármol y paredes revestidas con azulejos de colores. Por dentro se pueden ver las habitaciones de madera de cedro y estuco, en todo el complejo se pueden encontrar inscripciones en las paredes de azulejo y en las columnas.

El boleto de entrada incluye ingreso al Museo de Marrakech y al Koubba Ba’adiyn.

Madraza Ben Youssef. Foto © Silvia Lucero

Día 2

El Zoco

Ahora si es tiempo para ir de compras. El zoco de Marrakech es enorme y entre el asombro y el regateo, seguro te perderás en el laberinto de calles y puestos, pero no importa, lo disfrutarás muchísimo.

Un consejo importante que me dieron en el riad donde me hospedé, fue que antes de ir de compras, visitara el Centro Artesanal en la Avenida Mohammed V, para conocer los precios oficiales de cada producto y en base a eso poder regatear. El regateo es parte de su cultura, hay que ir bien preparados y disfrutar el juego.

Zoco de Marrakech. Foto © Silvia Lucero

Jardín de Majorelle

Después de pasar todo el día de compras, hay que salirse un poco de la Medina, Marrakech también tiene otras zonas más nuevas que ver y otros lugares menos tradicionales para visitar, como el Jardín de Majorelle, donde se encuentra la casa que perteneció al famoso diseñador Yves Saint Laurent. El lugar es maravilloso, no puedes dejar de visitarlo.

Jardín de Majorelle. Foto © Silvia Lucero

Zona moderna

Para ver laz zonas más nuevas de Marrakech se recomienda visitar Ville Nouvelle y Guéliz.

Las nuevas zonas tienen tiendas y restaurantes más internacionales. Foto © Silvia Lucero

Restaurantes y bares

La primera noche les recomiendo cenar en el restaurante Le Marrakchi, aunque es muy turístico, la comida es deliciosa, tiene mucho ambiente y vista a la plaza Djemaa el Fna. Para la segunda noche, el restaurante Terrace des Épices, el cual se encuentra en el corazón de la Medina, tiene una terraza enorme y que mejor manera de despedirse de Marrakech que cenando bajo las estrellas.

Aunque en los países musulmanes no se debe beber alcohol, hay bares para los turistas, de hecho probamos algunos vinos marroquíes que no estaban nada mal. Te recomiendo estos bares: Café Arabe y Kosybar. El famoso (y delicioso) té de menta te lo servirán en todos los lugares.

Terrasse des Épices. Foto © Patrick Mreyen

Hospedaje

Riad Eden, se encuentra en la Medina aunque bastante escondido, pero es hermoso, te reciben con té de menta y dulces típicos, el desayuno es delicioso. Está situado en una casa estilo árabe, el propietario es francés y brinda un servicio excepcional.

Riad Eden. Foto © Silvia Lucero

Si deseas pasear por el desierto en dromedario o visitar más lugares en Marruecos, haz clic aquí

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.
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