Salar de Uyuni, el viaje que jamás olvidarás

Todo viajero que haya ido al Salar de Uyuni, en Bolivia, seguramente tendrá las mismas fotografías y contará experiencias parecidas, pero es que es un lugar tan surreal, que yo sin duda incluiría en la lista de sitios que no puedes dejar de visitar antes de morir.

Ese fue el viaje más pesado que he hecho en mi vida, ya que estás a 3,650 metros sobre el nivel del mar, de hecho hay puntos en los que casi llegas a los 5,000 metros, donde sientes que se corta la respiración y te cansas de inmediato al caminar. Por lo mismo las temperaturas descienden terriblemente durante la noche y estás en el medio de la nada, en hospedajes súper básicos, donde pasas frío…bastante frío y a veces no tienes ni agua.

Pero al mismo tiempo es de esos lugares que te marcan, con sus paisajes impresionantes y solitarios, que te hacen sentir como si estuvieras en otro planeta. Como seguramente esto ya lo habrás escuchado y leído, mejor te muestro con fotos lo que verías si tomaras una excursión de 4 días por el Salar de Uyuni, como lo hicimos nosotros.

Para empezar es el desierto de sal más grande del mundo, con una superficie de unos 12,000 km2. Como es tan grande y sólo tienes la superficie de sal y el cielo azul, hicimos lo que hace todo viajero, nos pusimos a jugar durante varias horas con la cámara. Aunque sólo nos tocó verlo seco, cuando hay agua, se ve como si fuera un gran espejo.

Foto © Silvia Lucero

Foto © Silvia Lucero

Cuando me cansó Patrick. Foto © Patrick Mreyen

Cuando me cansó Patrick. Foto © Patrick Mreyen

Secuestrado. Foto © Silvia Lucero

Secuestrado. Foto © Silvia Lucero

Hora de comer. Foto © Patrick Mreyen

Hora de comer. Foto © Patrick Mreyen

En esta excursión ves de todo tipo de paisajes, como géiseres, como su famoso ‘Sol de mañana’ y aguas termales.

Géiseres Foto © Patrick Mreyen

Géiseres Foto © Patrick Mreyen

También hay lagunas de colores, como la Laguna Verde, con el volcán Licancabur al fondo, que hace frontera con Chile.

Laguna Verde con volcán al fondo. Foto Patrick Mreyen

Laguna Verde con volcán al fondo. Foto Patrick Mreyen

La Laguna Colorada, como su nombre lo indica el agua es roja y está llena de flamencos rosados.

Hay que verlo en persona para creerlo. Foto © Silvia Lucero

Hay que verlo en persona para creerlo. Foto © Silvia Lucero

La Isla del Pescado, un lugar increíble con cactus que llegan a medir hasta 10 metros de altura.

Isla del Pescado. Foto © Patrick Mreyen

Isla del Pescado. Foto © Patrick Mreyen

Hay una parte llamada Desierto de Dalí, en cuanto llegas te das cuenta porqué, sin que suene a cliché pero realmente es como si estuvieras dentro de uno de sus cuadros.

Desierto de Dalí. Foto © Silvia Lucero

Desierto de Dalí. Foto © Silvia Lucero

Desierto de Dalí. Foto © Patrick Mreyen

Desierto de Dalí. Foto © Patrick Mreyen

De repente encuentras una formación tan asombrosa como el Árbol de Piedra en el desierto de Siloli.

Con nuestros guías. Foto © Patrick Mreyen

Con nuestros guías. Foto © Patrick Mreyen

Otro lugar para escalar, divertirse y tomarse fotos es el Valle de las Rocas.

Foto © Patrick Mreyen

Foto © Patrick Mreyen

También visitas algunos pueblos, que te provocan una sensación de soledad al no ver a nadie en las calles.

Pueblos solitarios. Foto © Silvia Lucero

Pueblos solitarios. Foto © Silvia Lucero

Foto © Silvia Lucero

Foto © Silvia Lucero

La Gruta de la Galaxia y la Cueva del Diablo

Gruta de la Galaxia. Foto © Silvia Lucero

Gruta de la Galaxia. Foto © Silvia Lucero

Cueva del Diablo. Foto © Silvia Lucero

Cueva del Diablo. Foto © Silvia Lucero

Colchani, de donde extraen la sal

Colchani. Foto © Patrick Mreyen

Colchani. Foto © Patrick Mreyen

El tour en el 4×4 que contratamos en Uyuni, vas con el chofer-guía y una cocinera, ya que llevas las comidas incluídas.

Nuestros guías en el 4x4. Foto © Silvia Lucero

Nuestros guías en el 4×4. Foto © Silvia Lucero

La segunda noche nos hospedamos al lado de la Laguna Colorada, donde llegamos a estar a -15 ºC, no había agua durante la noche, hacía un frío espantoso, recuerdo que tuvimos que dormir con ropa, abrigo, guantes, con todo puesto. Pero el mejor hospedaje que tuvimos fue este hotel de sal, la última noche de la excursión.

Hotel de Sal. Foto © Patrick Mreyen

Hotel de Sal. Foto © Patrick Mreyen

Finalmente visitamos un lugar súper interesante, el Cementerio de Trenes, donde se construyó la primera ruta entre Uyuni y Antofogasta a finales del siglo XIX.

Cementerio de Trenes. Foto © Patrick Mreyen

Cementerio de Trenes. Foto © Patrick Mreyen

Si necesitas ideas para tus fotos, no dejes de ir en Uyuni al Extreme Fun Pub, donde podrás inspirarte con las fotografías de otros turistas que han pasado por ahí.

Extreme Fun Pub. Foto © Silvia Lucero

Extreme Fun Pub. Foto © Silvia Lucero

Un punto súper importante es que para ir de Uyuni a La Paz, hay que tomar un autobús infernal, que dura como 11 horas (tal vez menos, pero a mí me pareció una eternidad), donde pasas muchísimo frío, vas amontonado porque el chofer va subiendo gente, hasta que llega un punto donde van sentados hasta en el pasillo. Y lo peor es que como la mayor parte de la carretera no está pavimentada, vas brincando todo el trayecto. Seguramente al leer esto dirás, ‘no me apetece’, pero créeme, vale la pena cada minuto de sacrificio, por la oportunidad de admirar cada paisaje de ese lugar remoto tan extraordinario.

En resumen, si buscas comodidad, mejor olvídalo. Si eres aventurero y amante de esos paisajes que te dejan sin aliento, es hora de empezar a planear ya tu próxima aventura en el Salar de Uyuni.

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.
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