Santuario de Chimayo: el ‘Pocito Sagrado’ y su tierra milagrosa

En las montañas de Sangre de Cristo en Nuevo México, se encuentra el Santuario de Chimayo, al que también llaman el “Lourdes de América”. En ese lugar se encuentra el ‘Pocito Sagrado’, un hoyo con arena ‘milagrosa’ a la que por siglos le han atribuido poderes curativos. Así que fuimos para conocer más sobre este lugar y tomar un poco de tierra milagrosa.

¿Qué pasó en Chimayo?

El Santuario de Chimayo se encuentra cerca del pueblo El Potrero. Desde mucho tiempo antes de la llegada de los españoles, los indios nativos de la zona ya le atribuían propiedades milagrosas a la tierra del lugar. Pero los nativos atribuían los poderes a los espíritus curanderos que estaban representados en forma de aguas termales, lugar que al secarse se convirtió en tierra con poderes curativos.

Según una de las leyendas más comunes es que la noche del Viernes Santo de 1810, un residente de Chimayo llamado Bernardo Abeyta, vio como brillaba una luz bajo la tierra cerca de las colinas. Al acercarse y escarbar, encontró un crucifijo que adjudicó al Señor de Esquipulas.

Cuando llamó a la gente de la iglesia, el sacerdote tomó el crucifijo y lo llevó a la iglesia de Santa Cruz. Al día siguiente el crucifijo había desaparecido misteriosamente de la iglesia y regresado al lugar donde fue encontrado, bajo tierra. El suceso se repitió dos veces más, por lo que asumieron que el Señor de Esquipulas quería estar en Chimayo y pocos años después le construyeron una capilla, la cual está en el mismo lugar del Pocito Sagrado.

Hoy en día miles de personas hacen peregrinaciones desde diferentes partes del país para visitar el santuario cada Viernes Santo, de hecho es la peregrinación católica más grande de Estados Unidos. Fueron los militares estadounidenses que rezaban al Santo Niño de Atocha y sobrevivieron al Bataan Death March, los que empezaron la tradición de esta peregrinación.

Las capillas más hermosas

Cuando llegas encuentras un santuario no muy grande, con estatuas religiosas en los jardines, donde la gente deja recuerdos y fotografías, ya sea para pedir o a agradecer algún milagro.

La capilla del Cristo de Esquipulas -donde está el pozo- es preciosa, una construcción de adobe muy al estilo de Nuevo México. En su interior la decoración es bellísima, ya que tanto el altar como las imágenes religiosas muestran la fusión española-nativa indígena, aunque lamentablemente no se pueden tomar fotos. Hay otros dos cuartos, uno con santos y con una pared llena de fotos, muchas de ellas de militares. Al lado otro cuarto muy pequeño donde está el Pocito Sagrado.

Cuando nosotros entramos había gente pidiendo con mucha devoción y creas o no es algo que se contagia, a mí se me erizó la piel desde que entré en la capilla. Hicimos nuestras peticiones y nos llevamos un poco de tierra en un bote de plástico.

De ahí nos pasamos a la capilla del Santo Niño de Atocha, que está a unos cuantos metros. Al igual que el santuario, no se pueden tomar fotografías, pero el interior es también hermoso más o menos con la misma decoración, muy colorida, podría decirse que hasta alegre. Al lado del altar también hay otro cuarto con la imagen del Santo Niño de Atocha y cientos de fotografías de niños, ultrasonidos, zapatos de bebés, juguetes, entre otras cosas.

Nos fuimos fascinados de ese lugar tan tranquilo, tan lejano y tan lleno de paz. No importa si eres o no religioso o si crees en los milagros, porque la belleza del santuario y la energía que transmite, amerita el viaje y hace que esa visita sea una experiencia única.

Una de las entradas al santuario. Foto © Patrick Mreyen

Una de las entradas al santuario. Foto © Patrick Mreyen

El jardín tiene varias estatuas de vírgenes. Foto © Patrick Mreyen

El jardín tiene varias estatuas de vírgenes. Foto © Patrick Mreyen

Mural externo con fotos de personas agradeciendo o pidiendo oración. Foto © Patrick Mreyen

Mural externo con fotos de personas agradeciendo o pidiendo oración. Foto © Patrick Mreyen

Me llamó la atención este altar en el jardín, por las representaciones religiosas pero con personajes nativos. Foto © Patrick Mreyen

Me llamó la atención este altar en el jardín, por las representaciones religiosas pero con personajes nativos. Foto © Patrick Mreyen

Exterior del santuario, un edificio de adobe precioso. Foto © Patrick Mreyen

Exterior del santuario, un edificio de adobe precioso. Foto © Patrick Mreyen

Capilla del Santo Niño de Atocha. Foto © Patrick Mreyen

Capilla del Santo Niño de Atocha. Foto © Patrick Mreyen

Los detalles de esta capilla eran bellísimos. Foto © Patrick Mreyen

Los detalles de esta capilla eran bellísimos. Foto © Patrick Mreyen

 

Dónde: Santuario de Chimayo, 15 Santuario Dr, Chimayo, NM 87522

Viaje: Recorrido por el oeste y centro de Estados Unidos

*Gracias a Tourism Santa Fe por su amable hospitalidad y por apoyarnos en este recorrido por Estados Unidos.

Te invito a seguir este recorrido con el hashtag #tripdreamingusa.

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.

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