Kioto, hermosa y tradicional

No sé por qué me ha tomado tanto tiempo escribir sobre Kioto si ha sido una de las ciudad más hermosas que he visto. Kioto es esa ciudad donde -sin caer en estereotipos- vas a cumplir esos sueños viajeros, de ver lo que te has imaginado cuando vas a visitar Japón por primera vez.

Una ciudad moderna, pero donde encuentras todos esos rincones tradicionales, donde puedes ver los templos más bellos, bosques de bambú o las famosas geishas escapando de cientos de turistas que quieren fotografiarlas.

¿Qué ver en Kioto?

Templos, santuarios y pagodas
Kioto tiene más de 2000 templos y santuarios, por lo que lógicamente tienes que ser muy selectivo sobre los lugares que quieres visitar. Nosotros fuimos a los siguientes:

Templo Kinkaku-ji
El Templo Kinkaku-ji es probablemente el más famoso de Kioto, conocido como el Pabellón de Oro. Como su nombre lo indica, todo el edificio está adornado con hoja de oro, es verdaderamente impresionante.

Pabellón de Oro. Foto © Patrick Mreyen

Pabellón de Oro. Foto © Patrick Mreyen


Kiyomizu-dera
Otro icono de Kioto, ubicado en la montaña Otowa, forma parte de la lista de Monumentos Históricos de la UNESCO. Es un complejo enorme del siglo VIII, donde destacan sus puertas hermosas, el templo con su terraza con vistas de la ciudad, la sala principal, una pagoda de 3 pisos y la cascada Otowa-no-taki, a donde tienes que ir a beber un poco de agua para tener salud, longevidad y éxito en los estudios.

Bebiendo el agua sagrada. Foto © Patrick Mreyen

Bebiendo el agua sagrada en Kiyomizu-dera. Foto © Patrick Mreyen


Santuario Yasaka-jinja
También conocido como el santuario de Gion, es un templo sintoísta construido en el siglo VII. Aquí se originó el festival Gion Matsuri que se celebra desde el siglo IX hasta la fecha.

Santuario Yasaka-jinja. Foto © Silvia Lucero

Santuario Yasaka-jinja. Foto © Silvia Lucero


Pagoda Yasaka
Muy cerca del santuario se encuentra la hermosa pagoda de 5 pisos. Al lado de ella el callejón Matsubara Dori, lleno de locales comerciales.

Pagoda Yasaka al fondo. Foto © Silvia Lucero

Pagoda Yasaka al fondo. Foto © Silvia Lucero


Kitano Tenmangū
Otro santuario sintoísta espectacular, con edificios bellísimos y lleno de estudiantes, posiblemente porque el templo está dedicado a Tenjin que es como un dios de la sabiduría. Sin entrar en detalles el templo fue construido para calmar el alma del académico y poeta Sugawara-no-Michizane (llamado Tenjin tras su muerte) por varias maldiciones ocurridas después de su fallecimiento.

Santuario Kitano Tenmangū. Foto © Silvia Lucero

Santuario Kitano Tenmangū. Foto © Silvia Lucero

Me encantaron las flores en los templos. Foto © Silvia Lucero

Me encantaron las flores en los templos. Foto © Silvia Lucero

Con suerte te toca el mercado que se realiza cada día 25. A nosotros nos tocó y nos encantó porque pudimos probar comida local en los puestos y terminamos comprando hasta kimonos.

Nos tocó el mercado donde compramos kimonos que obviamente nunca usamos. Foto © Silvia Lucero

Nos tocó el mercado donde compramos kimonos que obviamente nunca usamos. Foto © Silvia Lucero


Sanjusangen-do
El edificio de madera más largo del mundo, mide 125 metros de largo. En el interior de este templo budista puedes ver (pero no fotografiar) la estatua de Kanon, el Buda de la Compasión y otras mil estatuas doradas de pie, del mismo buda en toda la sala. Frente a ellas, podrás ver otras 28 esculturas de deidades resguardándolas ferozmente.

Sanjusangen-do. Foto © Patrick Mreyen

Sanjusangen-do. Foto © Patrick Mreyen


Chion-in
El templo es la sede del budismo Jodo shu o Secta de la Tierra Pura. Para entrar hay que cruzar la impresionante Puerta Sanmon, considerada Tesoro Nacional de Japón.

Puerta Sanmon para ir al templo Chion-in. Foto © Silvia Lucero

Puerta Sanmon para ir al templo Chion-in. Foto © Silvia Lucero


Ryozen Kannon
Templo construido en 1955 para honrar la memoria de los soldados caídos en la Segunda Guerra Mundial. ¿Es bonito? Sí ¿Lo puedes evitar si tienes poco tiempo? También.

Ryozen Kannon. Foto © Patrick Mreyen

Ryozen Kannon. Foto © Patrick Mreyen


Tenryu-ji
Templo de la escuela Rinzai, situado entre árboles hermosos y junto al impresionante bosque de bambú Arashiyama. Tiene un jardín Zen con un estanque donde se reflejan los árboles que se ven hermosos en otoño, con los colores naranja, amarillos y rojizos. Te recomiendo sentarte a admirar el paisaje tranquilamente.

Vista al jardín Zen desde el interior. Foto © Silvia Lucero

Vista al jardín Zen desde el interior. Foto © Silvia Lucero


Bosque de bambú Arashiyama
Después de visitar el templo Tenryu-ji, pasea por el bosque Arashiyama, es precioso, aunque también de los más concurridos. Este lugar amerita una visita obligatoria.

Bosque de bambú Arashiyama. Foto © Silvia Lucero

Bosque de bambú Arashiyama. Foto © Silvia Lucero

Foto © Patrick Mreyen

Foto © Patrick Mreyen


Distrito de Gion
Cómo disfruté recorrer las calles de Gion en busca de Geishas y Maikos. Cuando llegamos a este distrito, tenía un poco de miedo de no verlas, pensé que a lo mejor estaba cayendo en estereotipos y en realidad no vería tantas. Pero cuando vi a la primera pasar dando sus pasitos cortos pero rápidos, me emocioné muchísimo.

Distrito de Gion. Foto © Silvia Lucero

Distrito de Gion. Foto © Silvia Lucero

Persiguiendo maiko y geishas en Gion. Foto © Silvia Lucero

Persiguiendo maiko y geishas en Gion. Foto © Silvia Lucero

Mientras caía la noche, las empezamos a ver saliendo de edificios, dirigiéndose a casas de té, tomando taxis, estaban por todos lados. Bellísimas, sin ver directamente a nadie, como acostumbradas a ser acosadas por los turistas –curiosos como yo-.

Foto © Silvia Lucero

Foto © Silvia Lucero

Turistas fotografiando maikos. Foto © Silvia Lucero

Turistas fotografiando maikos. Foto © Silvia Lucero

Estación de tren
Seguramente si viajas por Japón la vas a conocer, pero si solamente estás en Kioto o no piensas desplazarte en tren, entonces sí vale la pena que vayas a conocerla. La estación es ultra moderna, enorme, tiene centro comercial, cine, hotel y oficinas.

Estación de trenes de Kioto. Foto © Patrick Mreyen

Estación de trenes de Kioto. Foto © Patrick Mreyen

Ah, de pasada puedes ver la Torre de Kioto que se encuentra a pocos metros de la estación. Además tiene un centro de observación desde donde puedes ver la ciudad a 100 metros de altura.

Torre de Kioto. Foto © Patrick Mreyen

Torre de Kioto. Foto © Patrick Mreyen

Disfrutar su gastronomía
Me encanta la comida japonesa. En Kioto me fascinaron los noodles que comimos en un lugar llamado Omen. También los okonomiyaki que comimos en el mercado afuera del templo Kitano Tenmangū.

Comiendo noodles en Kioto. Foto © Patrick Mreyen

Comiendo noodles en Kioto. Foto © Patrick Mreyen

No soy muy fanática de los licores fuertes, así que fuera del sake que tomé en Tokio, en el resto del país me limité a tomar cerveza japonesa que me encanta.

Bebiendo cerveza en algún bar perdido en el distrito de Gion. Foto © Patrick Mreyen

Bebiendo cerveza en algún bar perdido en el distrito de Gion. Foto © Patrick Mreyen


¿Dónde dormimos?
En Japón quisimos tratar de todo, en Tokio nos quedamos en hoteles modernos, en Koyasan en un templo budista, en Nara en un hotel normal. Pero en Kioto optamos por algo más tradicional, como queríamos ver cómo eran las casas en esa ciudad, nos hospedamos en el B&B Juno y dormimos en el clásico tatami y futón.

En este artículo escribo más que nada sobre lo tradicional, lo que no creo que cambie con el paso del tiempo. Yo fui a finales de 2008, cuando no existía esa urgencia por subir la foto con filtro al instante en Instagram, ni había esa obsesión por tomarse una ‘selfie’. Tampoco existía este blog de viajes. Simplemente disfruté Kioto a la antigua, con mi cámara tradicional, con un móvil sin Internet, viviendo el momento. Espero que la vivas y la disfrutes tanto como yo.

*Foto principal: Templo Kiyomizu-dera © Patrick Mreyen

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.

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