Pueblos divinos de Irlanda

Recorrer Irlanda en coche es una de las experiencias más bonitas para el viajero que va en busca de descubrir esa Irlanda típica de las películas. Con caminos estrechos, paisajes verdes y castillos en ruinas.

Pero también están los pequeños pueblos con sus casas pintadas de colores vibrantes, con sus callecitas llenas de pubs donde puedes vivir un ambiente más local y adentrarte más a fondo al estilo de vida irlandés.

Aunque la mayor parte del tiempo no tienes el clima a tu favor, eso forma parte del paisaje nostálgico, ¿quién no se ha imaginado una Irlanda lluviosa y con cielo gris? A mí me pareció parte del encanto, hasta disfruté tanta lluvia, viento y frío.

Si te aventuras a conducir por el país, además de las atracciones naturales, hay tres pueblos divinos que no debes dejar de visitar:

Dingle

Este lugar me ha parecido de los pueblos más hermosos del norte de Europa. Situado en la costa del Atlántico, tiene entre sus actividades principales la pesca, así que como es de esperarse, es de los lugares donde mejor comerás pescados y mariscos. Dingle es el lugar perfecto para adentrarse al alma de los pueblos irlandeses.

Me encantaron las casas pintadas de colores vibrantes en Dingle. Foto © Silvia Lucero

Me encantaron las casas pintadas de colores vibrantes en Dingle. Foto © Silvia Lucero

Caminamos por sus calles, entramos a los mercados y a los pubs, una experiencia deliciosa. Foto © Patrick Mreyen

Caminamos por sus calles, entramos a los mercados y a los pubs, una experiencia deliciosa. Foto © Patrick Mreyen

Tocando en las calles de Dingle. Foto © Silvia Lucero

Tocando en las calles de Dingle. Foto © Silvia Lucero


Galway

Más que pueblo, Galway es una ciudad pequeñita, pero aún así es la tercera más poblada del país. Hermosa y llena de vida, ya que es una ciudad universitaria. Basta con salir en su Latin Quarter para disfrutar de sus tiendas, restaurantes y sobre todo vivir el ambiente de sus pubs.

Quay Street es la calle más vibrante del Latin Quarter y The Kings Head uno de esos bares locales que no te puedes perder.

Muchos de los pueblos son o eran de pescadores, como Galway. Foto © Patrick Mreyen

Muchos de los pueblos son o eran de pescadores, como Galway. Foto © Patrick Mreyen

Latin Quarter en Galway, el alma de la ciudad. Foto © Patrick Mreyen

Latin Quarter en Galway, el alma de la ciudad. Foto © Patrick Mreyen

Galway de noche. Foto © Patrick Mreyen

Galway de noche. Foto © Patrick Mreyen

Un pub clásico de Galway que nos encantó. Foto © Patrick Mreyen

Un pub clásico de Galway que nos encantó. Foto © Patrick Mreyen


Cong

Una villita muy famosa porque ahí se grabó la película ganadora del Oscar en 1952 ‘The Quiet Man’. Puedes recorrer el pueblo en pocas horas o mejor aún, hospedarte en el majestuoso Castillo de Ashford, para ver tranquilamente las atracciones turísticas de la ciudad como la Abadía de Cong y en la noche dormir como la realeza en el castillo medieval del siglo XIII.

Cong. Foto © Silvia Lucero

Cong. Foto © Silvia Lucero

Abadía de Cong. Foto © Patrick Mreyen

Abadía de Cong. Foto © Patrick Mreyen

En Irlanda la experiencia en carretera fue diferente porque, aunque me fascinó Dublín, en sus caminos y pueblitos fue donde realmente sentí que me adentré al corazón de ese país.

Si me pidieran una sola recomendación para Irlanda sería esa: rentar un coche y ver qué tantos lugares mágicos alcanzas a descubrir.

En carretera en Irlanda. Foto © Silvia Lucero

En carretera en Irlanda. Foto © Silvia Lucero

Los pueblos costeros eran los más bonitos. Foto © Patrick Mreyen

Los pueblos costeros eran los más bonitos. Foto © Patrick Mreyen

Las ovejas nunca pueden faltar en los paisajes de Irlanda. Foto © Patrick Mreyen

Las ovejas nunca pueden faltar en los paisajes de Irlanda. Foto © Patrick Mreyen

 

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.

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