Querétaro: más allá de la ruta de queso y vino

El estado de Querétaro es uno de esos destinos que cada vez va tomando más auge en México, por su belleza, su gastronomía y sobre todo por sus vinos, que han impulsado el enoturismo en la región. Aunque nuestro viaje fue 100% gastronómico, también fue una ‘deliciosa’ oportunidad para conocer sus pueblos mágicos y la bella ciudad de Querétaro.

¿Qué comimos y bebimos que nos gustó tanto? Aquí te cuento todo, pero te advierto ¡te va a abrir el apetito!

La ciudad que me conquistó en horas
La ciudad de Querétaro me fascinó, tiene su parte colonial en el centro histórico y su área moderna. Las calles, los edificios y plazas son preciosos. Por supuesto también lo es su famoso Acueducto. Me pareció una ciudad muy colorida, con mucha historia y actividades culturales.

Esta calle del centro histórico me encantó con sus casas en diferentes tonos pastel. Foto © Silvia Lucero

Esta calle del centro histórico me encantó con sus casas en diferentes tonos pastel. Foto © Silvia Lucero

Tarde lluviosa en Querétaro. Foto © Silvia Lucero

Tarde lluviosa en Querétaro. Foto © Silvia Lucero

La lluvia no nos detuvo para salir a caminar por el centro histórico. Foto © Silvia Lucero

La lluvia no nos detuvo para salir a caminar por el centro histórico. Foto © Silvia Lucero

No voy a dar detalles de qué ver, porque no tuvimos mucho tiempo para hacer visitas turísticas, pero sí me gustaría recomendar un imperdible, el Museo Fundación Santiago Carbonell. Me enamoré de las obras de este artista, al que además tuvimos la suerte de conocer en un evento en su museo.

En la Fundación Museo Santiago Carbonell, el pintor a la izquierda y atrás sus obras. Foto © Silvia Lucero

En la Fundación Museo Santiago Carbonell, el pintor a la izquierda y atrás dos de sus obras. Foto © Silvia Lucero

Comer en el IGES
Para empezar con el pie derecho y como el objetivo del viaje era conocer lugares para integrarlos en las nuevas rutas gastronómicas que ofreceremos en nuestra agencia Tripdreaming, visitamos el Instituto Gastronómico de Estudios Superiores (IGES), una escuela súper profesional que te recomiendo echarle un vistazo si estás buscando estudiar alguna licenciatura en gastronomía o algo similar. Pero si estás de visita en Querétaro, tienes que ir a comer a su restaurante, porque los estudiantes del último semestre hacen ahí sus prácticas.

Burek a la mexicana, creación de los estudiantes del IGES para el restaurante. Foto © Patrick Mreyen

Börek poblano, creación de los estudiantes del IGES para el restaurante. Foto © Patrick Mreyen

La margarita estaba deliciosa. Foto © Silvia Lucero

La margarita estaba deliciosa. Foto © Silvia Lucero

Como es súper económico, es una buena oportunidad para probar diferentes platos y bebidas. Además el menú cambia cada semestre. La verdad me sorprendió bastante.

Otros dos lugares que me gustaron mucho fueron el restaurante Las Monjas, un lugar muy popular porque se especializa en comida queretana y la Hacienda Los Laureles, ideal para probar otras delicias mexicanas, tequilas y mezcales en un lugar bellísimo.

Enchiladas con nata y enchiladas queretanas en el restaurante Las Monjas. Foto © Silvia Lucero

Enchiladas con nata y enchiladas queretanas en el restaurante Las Monjas. Foto © Silvia Lucero

Comida en la Hacienda los Laureles, donde probamos los escamoles (larva de hormiga considerada el caviar mexicano). Foto © Patrick Mreyen

Comida en la Hacienda los Laureles, donde probamos los escamoles (larva de hormiga considerada el caviar mexicano). Foto © Patrick Mreyen

La comida de mercado ¡no puede faltar!
Como en toda ciudad, tienes que incluir una visita al mercado para experimentar los colores, olores y sabores de los productos locales. Nosotros comimos las típicas gorditas de migajas en el puesto de “El güero y Lupita” y estuvieron deliciosas.

Comiendo gorditas de migajas afuera del mercado La Cruz. Foto © Patrick Mreyen

Comiendo gorditas de migajas afuera del mercado La Cruz. Foto © Patrick Mreyen

Pueblos mágicos
Si vas a hacer la ruta del queso y vino, lo más recomendable es quedarse en alguno de los pueblos mágicos cercanos a los viñedos que son Bernal y Tequisquiapan. Aunque te hospedes en uno, tienes que ver los dos porque son preciosos.

Bernal es un pueblito muy pintoresco, tiene el tercer monolito más grande del mundo, la “Peña de Bernal”, que mide unos 300 metros de altura. El pueblo es pequeñito y muy fácil de recorrer. Tienes que ver El Castillo, el Templo de San Sebastián Mártir, comprar artesanías y si lo deseas hasta hacer ecoturismo.

Bernal, con su peña al fondo. Es maravilloso. Foto © Silvia Lucero

Bernal, con su peña al fondo. Es maravilloso. Foto © Silvia Lucero

Nosotros lo visitamos rápidamente y nos gusto mucho, es un lugar literalmente mágico, con todas sus construcciones pintadas de colores llamativos y sus calles empedradas.

El Castillo en Bernal. Foto © Silvia Lucero

El Castillo en Bernal. Foto © Silvia Lucero

Templo San de San Sebastián. Foto © Silvia Lucero

Templo San de San Sebastián. Foto © Silvia Lucero

En esta ocasión nos quedamos en Tequisquiapan, otro pueblo mágico precioso. Es más grande que Bernal y por lo mismo tiene más vida. Todo se desarrolla alrededor de la Plaza Miguel Hidalgo, donde está la parroquia de Santa María de la Asunción y está rodeada de muchos restaurantes y bares.

Plaza Hidalgo en Tequisquiapan. Foto © Silvia Lucero

Plaza Miguel Hidalgo en Tequisquiapan. Foto © Silvia Lucero

En Tequis. Foto © Patrick Mreyen

En Tequis. Foto © Patrick Mreyen

Ahí tuvimos una experiencia gastronómica increíble en un restaurante llamado K’puchinos, donde pedimos el menú de degustación de 9 platos con maridaje de vinos mexicanos. La cena fue deliciosa (y abundante), la opción ideal si deseas probar varias especialidades.

Degustación en el restaurante K'pucinos en Tequisquiapan. Estos moles eran algunos de los platos, acompañados de vinos mexicanos. Foto © Silvia Lucero

Degustación en el restaurante K’puchinos en Tequisquiapan. Estos moles eran algunos de los platos, acompañados de vinos mexicanos. Foto © Silvia Lucero

Queso, vino ¡y arte!
Como la ruta incluye queserías, nosotros fuimos a la mejor de la región, a la Quesería Neole. La visita está dividida en dos partes, empieza en la tienda de quesos y productos artesanales, donde puedes ver el proceso de elaboración de sus quesos.

La tienda de la quesería. Foto © Silvia Lucero

La tienda de la quesería. Foto © Silvia Lucero

La segunda parte es en una nueva cava, donde conservan los quesos. La cava es muy moderna, muy bonita con vistas al campo. Ahí te preparan una tabla de quesos acompañados de algunos productos de la zona y en nuestro caso elegimos hacer el maridaje con cerveza artesanal.

Patio de la cava donde haces la degustación de quesos. Foto © Silvia Lucero

Patio de la cava donde haces la degustación de quesos. Foto © Silvia Lucero

Los quesos son deliciosos, nuestra tabla acompañada por cerveza artesanal local. Foto © Silvia Lucero

Los quesos estaban deliciosos, nuestra tabla acompañada por cerveza artesanal local. Foto © Silvia Lucero

Me encantó la cerveza con la que hicimos el maridaje. Foto © Silvia Lucero

Me encantó la cerveza con la que hicimos el maridaje. Foto © Silvia Lucero

Para degustar vinos puedes ir a varias bodegas, entre las más concurridas están Finca Sala Vivé (Freixenet) y La Redonda, ambas enormes y muy bonitas. Una que me pareció muy sofisticada fue la Bodega De Cote, tiene un edificio muy bello.

En La Redonda, a donde acudimos a la inauguración de la ruta de arte, queso y vino. Foto © Patrick Mreyen

En La Redonda, a donde acudimos a la inauguración de la ruta de arte, queso y vino. Foto © Patrick Mreyen

Ese día fuimos invitados a la inauguración de la ruta que también integra arte. El evento se realizó en la bodega La Redonda, donde se inauguró una exposición de fotografía y pintura de artistas queretanos, que rotará en diferentes bodegas.

Restaurante en La Redonda. La finca es enorme. Foto © Silvia Lucero

Restaurante en La Redonda. La finca es enorme. Foto © Silvia Lucero

De lo que alcancé a conocer, Querétaro me pareció hermoso, cultural, divertido, asequible y delicioso. El destino perfecto para los amantes del vino y los viajeros con buen diente como yo.

¿Dónde dormir?
Querétaro

La Casa del Atrio
Allende Sur 15, Centro Histórico, Querétaro
Tipo de hotel: Un boutique hotel hermoso, con un diseño muy particular, ya que es también tienda de antigüedades. Es como hospedarte en una casa antigua. Las habitaciones son muy amplias, el desayuno se sirve en el patio y es delicioso. Magnífico servicio.

Entrada de del hotel boutique Casa del Atrio en Querétaro. Foto © Patrick Mreyen

Entrada de del hotel boutique Casa del Atrio en Querétaro. Foto © Patrick Mreyen

Tequisquiapan
La Casona Tequisquiapan Hotel & Spa
Antiguo Camino Al Sauz 55, Grande, Tequisquiapan
Tipo de hotel: Estilo mexicano, con ambiente familiar, habitaciones muy amplias, piscina y sobre todo un excelente servicio.

La Casona Tequisquiapan Hotel & Spa. Foto © Patrick Mreyen

La Casona Tequisquiapan Hotel & Spa. Foto © Patrick Mreyen

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.
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