Los monasterios de Meteora, para orar en las alturas

Visitar los monasterios de Meteora es una de las experiencias más asombrosas cuando se visita Grecia. Un lugar mágico donde se encuentran los famosos templos enclavados en la cima de altas rocas en la llanura de Tesalia.

Mientras buscaba el significado de Meteora, encontré diferentes respuestas, unos dicen que significa “columnas del cielo”, otros “suspendido en el aire” y la página más común (Wikipedia) asegura que su traducción sería “monasterios suspendidos en el aire”. Cualquiera que sea la traducción, en cuanto llegas y ves esas rocas tan impresionantes te das cuenta que cualquier de las respuestas podría encajar perfectamente.

Parte de las rocas de Meteora. Foto © Patrick Mreyen

Parte de las rocas de Meteora. Foto © Patrick Mreyen

Nosotros llegamos a Kalambaka un domingo a mediodía, después de haber tomado un tren de unas cuatro horas desde Atenas. Desde que nos bajamos quedamos impactados, porque en persona esas rocas se ven aún más altas e imponentes que en las fotos.

Nuestro hotel Alsos-House, al pie de las rocas. Foto © Patrick Mreyen

Nuestro hotel Alsos-House, al pie de las rocas. Foto © Patrick Mreyen

Los primeros rastros de los ermitaños dedicados a la oración en Meteora son del siglo XI. Antes había una veintena de monasterios, hoy en día hay seis que puedes visitar, que son los monasterios sagrados de Gran Meteoro (el más grande), el de Varlaam, de Rousanou, el de San Nicolás Anapausas, el de San Esteban y el de la Santísima Trinidad (que fue al que subimos nosotros).

Nuestro hotel Alsos-House estaba justo al lado de la subida del monasterio de la Santísima Trinidad, de los más altos y al que es más complicado subir. Como era domingo y ya eran como las dos de la tarde, perdimos toda opción de subir a los monasterios en los autobuses que te llevan a ellos. Así que nos tocó subir a pie al más cercano y más alto.

Siguiendo la ruta señalada. Foto © Silvia Lucero

Siguiendo la ruta señalada. Foto © Silvia Lucero

Hasta la cima subimos a ver el monasterio. Te juro que en persona se ve aún más imponente. Foto © Silvia Lucero

Hasta la cima subimos a ver el monasterio. Te juro que en persona se ve aún más imponente. Foto © Silvia Lucero

En ese momento nos costó mucho la subida, sobre todo porque Patrick se había enfermado en el viaje, pero ahora que lo recuerdo, fue lo mejor que nos pudo pasar, subir caminando, porque el trayecto aunque es pesado, es hermoso y lo valoras aún más cuando te encuentras en la cima.

Al inicio de nuestro trayecto a la cima. Foto © Silvia Lucero

Al inicio de nuestro trayecto a la cima. Foto © Silvia Lucero

Así estabamos rodeados de rocas impresionantes. Foto © Patrick Mreyen

Así estábamos, rodeados de rocas impresionantes. Foto © Patrick Mreyen

El camino no era tan complicado, en realidad lo tienen bien hecho para los visitantes, pero lo que lo hace pesado es la subida y el calor. Pero cuando llegas -nosotros tardamos unos 45 minutos-  y empiezas a subir las escaleras para ingresar al recinto, la vista del pueblo de Kalambaka, de las rocas, de todo, es tan hermoso, que sentimos una inmensa alegría de poder estar ahí, viviendo esa experiencia tan maravillosa.

Las vistas que vas obteniendo conforme subes son bellísimas. Foto © Patrick Mreyen

Las vistas que vas obteniendo conforme subes son bellísimas. Foto © Patrick Mreyen

La altura de la roca donde está ese monasterio es tan impresionante que ahí grabaron una escena de la película de James Bond ‘For Your Eyes Only’ en 1981. De la cual encontré esa escena en YouTube.

Para ingresar a los monasterios no puedes ir con shorts o con camiseta sin mangas, en mi caso siempre cargo cosas extras para cubrirme, sobre todo cuando viajamos a lugares religiosos y en el caso de Patrick le prestaron algo para cubrirse las piernas a la entrada. Casualmente el hombre que estaba en la entrada había estado en México porque tenía amigos mexicanos, así que estuvimos platicando un rato con él y fue muy amable.

Llegando finalmente al monasterio, ya cubierta de las piernas. Foto © Patrick Mreyen

Llegando finalmente al monasterio, ya cubierta de las piernas. Foto © Patrick Mreyen

El Monasterio de la Santísima Trinidad o Agia Triada, es un monasterio ortodoxo situado en el valle de Peneas, construido entre 1475-1476 en la cima de una roca que mide 400 metros de altura.

Interior del monasterio de la Santísima Trinidad. Foto © Patrick Mreyen

Interior del monasterio de la Santísima Trinidad. Foto © Patrick Mreyen

En su interior hay una pequeña capilla -en la cual no te dejan tomar fotos-, con frescos impresionantes. Lo mejor son sus patios porque desde ahí puedes ver los otros monasterios enclavados en las rocas.

Monasterios de Meteora vistos desde el monasterio de la Santísima Trinidad. Foto © Silvia Lucero

Monasterios de Meteora vistos desde el monasterio de la Santísima Trinidad. Foto © Silvia Lucero

Las vistas al pueblo de Kalambaka desde la cima. Foto © Silvia Lucero

Las vistas al pueblo de Kalambaka desde la cima. Foto © Silvia Lucero

Como era tarde y no teníamos como movernos mas que a pie, no alcanzamos a visitar el resto de los monasterios, pero estábamos tan cansados, muertos de calor, con sed, hambre y todavía nos faltaba el descenso, que no nos quedó de otra que bajar y recompensar nuestro esfuerzo con una cerveza helada griega.

La mejor recompensa al bajar. Foto © Silvia Lucero

La mejor recompensa al bajar. Foto © Silvia Lucero


¿Excursión de un día o dormir ahí?
Muchos hacen esta excursión en un solo día desde Atenas, nosotros preferimos quedarnos una noche. En mi opinión ambas opciones son buenas, pero si te gusta hacer todo por tu cuenta, entonces lo mejor es dormir ahí y disfrutar una noche en Kalambaka, que es un pueblito muy bonito. Además en la noche también se ven muy bonitas las rocas porque algunas de ellas son iluminadas, las que están junto al centro.

Las rocas de noche, donde brilla una luz en la cima, es hasta donde subimos, esa es la cruz que aparece en fotos anteriores. Foto © Silvia Lucero

Las rocas de noche, donde brilla una luz blanca en la cima, es hasta donde subimos, esa es la cruz que aparece en fotos anteriores. Foto © Silvia Lucero

Con la iluminación nocturna. Foto © Patrick Mreyen

Con la iluminación nocturna. Foto © Patrick Mreyen

Me sorprendió que de noche tenía mucha vida, había muchos restaurantes, bares y cafés, pero lo que más me llamó la atención y por favor si alguien sabe el porqué, le invito a que lo comparta en los comentarios, los lugares “más locales” estaban llenos de hombres, no vi mujeres en grupo cenando o tomando un café, solo grupos de hombres en cada establecimiento donde no había turistas.

Después de andar de curiosa analizando la vida social de los hombres de Kalambaka ;-), nos sentamos a cenar en Meteora, un restaurante muy bonito, que ha pertenecido a la misma familia durante tres generaciones y donde todo tiene sabor casero. Te recomiendo comer la moussaka, creo que fue la más rica que comí en Grecia y la ensalada de betabel.

Mi moussaka deliciosa. Foto © Silvia Lucero

Mi moussaka deliciosa. Foto © Silvia Lucero

Ensalada de betabel con yogur griego. Foto © Silvia Lucero

Ensalada de betabel con yogur griego. Foto © Silvia Lucero

El restaurante Meteora, muy recomendable. Foto © Patrick Mreyen

El restaurante Meteora, muy recomendable. Foto © Patrick Mreyen

Este fue nuestro último punto turístico en Grecia, al día siguiente nos esperaba un recorrido muy pesado hacia Macedonia, pasando por Salónica (Thessaloniki). La historia des este viaje continuará…

*Gracias al hotel Alsos-House por su amable hospitalidad.

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.

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