Una visita a la Virgen de Medjugorje

La verdad no conocía mucho sobre la Virgen de Medjugorje hasta que vi un documental sobre el fenómeno de sus supuestas apariciones en el monte de un pueblito en Bosnia-Herzegovina. Como ya andábamos de viaje por ese hermoso país, obviamente no podía dejar de ir al lugar donde supuestamente ha transmitido su mensaje la Virgen María ‘Reina de la Paz’ desde 1981.

¿Cómo se llega a Medjugorje?
Medjugorje es un pueblito que está a 25 kilómetros de Mostar y por lo que pude ver se ha desarrollado en torno al turismo religioso. Aunque el fenómeno aún no está aceptado oficialmente por el Vaticano, hay decenas de autobuses turísticos, la mayoría de ellos provenientes de Italia o Croacia.

Nosotros viajamos a Mostar un fin de semana y el único día que podíamos ir a Medjugorje era un domingo. En un principio pensé que no habría problema, que al ser un lugar turístico habría suficiente transporte para ir desde Mostar. Para mi sorpresa al llegar a Mostar y preguntar cómo podíamos ir, nadie sabía, al llamar a la central de autobuses y compañías turísticas, todas dijeron que en domingo nadie iba. En realidad resultó toda una odisea llegar hasta allá.

Antes de viajar a Bosnia-Herzegovina se me hubiera hecho extraño si alguien me hubiera contado que era difícil encontrar transporte un domingo para ir a un sitio de peregrinaje, pero tomando en cuenta que Mostar tiene mayoría musulmana, para ellos el lugar no tiene tal relevancia o simplemente no va con sus creencias. Ahora que lo pienso, realmente era lo más lógico, que en fin de semana nadie fuera de Mostar a Medjugorje.

También debo mencionar que como soy de un país donde una de las principales entradas económicas es el turismo, en México si eso va a generarles ingreso, te aseguro que vas a encontrar muchas opciones para llegar a ese sitio turístico. Por eso me parecía extraño, que sabiendo que es un lugar tan fuerte para el turismo religioso, que no hubiera mucha información y más opciones de transporte, sobre todo cuando hay un desempleo tan fuerte.

Pero como el que busca encuentra, hallamos un autobús que iba el domingo en la tarde, salía de Zagreb en Croacia, pasaba por Mostar, con destino final Medjugorje. Esperamos una hora en la estación y el bus no llegaba, en un momento creímos que no existía dicho transporte, pero finalmente llegó. Nuestra preocupación era ir antes de que anocheciera, porque todavía teníamos que subir el cerro.

El autobús que encontramos. Foto © Silvia Lucero

El autobús que encontramos. Foto © Silvia Lucero

Las vistas en la carretera eran bellísimas. Foto © Patrick Mreyen

Las vistas en la carretera eran bellísimas. Foto © Patrick Mreyen

En cuanto llegas a Medjugorje se ve inmediatamente que es un pueblo que en verdad está aprovechando el turismo religioso, ya que está lleno de tiendas. Hay un santuario enorme con la iglesia y bancas en el exterior donde se ofician las misas (en esos días acababan de canonizar a la Madre Teresa). También había confesiones en muchos idiomas.

Afuera de la iglesia de Medjugorje. Foto © Silvia Lucero

Afuera de la iglesia de Medjugorje. Foto © Silvia Lucero

Todo eso lo vimos muy rápido y ya de regreso, porque había que subir antes del anochecer y teníamos que alcanzar el único autobús que regresaba a Mostar. Así que nos enfocamos a lo que íbamos, subir al cerro.

El ascenso al monte, lleno de piedras filosas. Foto © Silvia Lucero

El ascenso al monte, lleno de piedras filosas. Foto © Silvia Lucero

Comenzamos a subir entre piedras muy filosas, es un poco complicado porque hay que subir con cuidado, pero no imposible. Como todos los que van por lo general rezan el Rosario, hay cinco estaciones (no sé como llamarlas), que representan a los cinco misterios. Es para que el peregrino vaya parando a rezar y a meditar.

Finalmente subiendo el monte. Foto © Patrick Mreyen

Finalmente subiendo el monte. Foto © Patrick Mreyen

Fuera de los rezos, nadie iba hablando, ni haciendo ruido, todos íban concentrados en lo suyo. Como en todo sitio de peregrinación, puedes ver a mucha gente mayor, familias con niños pequeños, algunos hasta con bastones o cumpliendo mandas.

Había estaciones dedicadas a cada misterio. Foto © Patrick Mreyen

Había estaciones dedicadas a cada misterio. Foto © Patrick Mreyen

Al llegar a la cima encuentras una estatua muy sencilla de la Virgen María y una segunda cruz, la primera está antes de subir. Había decenas de personas meditando, rezando o simplemente observando. Nadie hablaba. Ahí nos tocó ver el atardecer y se veía todavía más bonito porque las piedras se veían rojizas con ese tono dorado que da el sol a esa hora.

Llegando al lugar de la Virgen. Foto © Patrick Mreyen

Llegando al lugar de la Virgen. Foto © Patrick Mreyen

Las apariciones de esta Virgen comenzaron en 1981 en este monte donde se le apareció por primera vez a seis adolescentes. Desde entonces se hizo lugar de peregrinación y muchos aseguran haber obtenido desde curaciones milagrosas hasta manifestaciones de la Virgen. Por eso lo llaman el “fenómeno de Medjugorje”.

Estatua de la Virgen de Medjugorje. Foto © Silvia Lucero

Estatua de la Virgen de Medjugorje. Foto © Silvia Lucero

La estatua es muy sencilla. Foto © Patrick Mreyen

La estatua es muy sencilla. Foto © Patrick Mreyen

Como empezaba a oscurecer y ya casi se llegaba la hora de partida del autobús, al bajar pasamos rápidamente a ver cómo era la iglesia y todo el complejo, pero no tuvimos tiempo de nada más. Definitivamente el viajero que busque participar en todo y hasta hacer compras, sí necesita dedicarle varias horas a Medjugorje.

Cruz en la cima. Foto © Patrick Mreyen

Cruz en la cima. Foto © Patrick Mreyen

Atardecer en Medjugorje. Foto © Patrick Mreyen

Atardecer en Medjugorje. Foto © Patrick Mreyen

Confesionarios en varios idiomas. Foto © Silvia Lucero

Confesionarios en varios idiomas. Foto © Silvia Lucero

La iglesia era muy sencilla. Foto © Silvia Lucero

La iglesia era muy sencilla. Foto © Silvia Lucero

Las calles están llenas de tiendas religiosas. Foto © Silvia Lucero

Las calles están llenas de tiendas religiosas. Foto © Silvia Lucero


¿Es lugar para cualquier viajero?

Sí y no. Si no eres creyente y además aborreces ver cualquier cosa que tenga que ver con religiones, entonces no te lo recomiendo, porque sí está enfocado 100% a lo de la Virgen de Medjugorje.

Si eres ese viajero curioso, de los que te gusta ver todo sin importar la religión, entonces sí te lo recomiendo, siempre es interesante aprender más sobre un fenómeno que ha atraído a millones de personas de todas partes del mundo. Mejor aún para aquellos que sí son creyentes, porque la experiencia es súper bonita. En mi caso, sí fue un viaje muy especial.

 

¿Te gustaría unirte a un viaje de “Vírgenes de Europa” en septiembre de 2017? Contáctame en silvia.lucero@tripdreaming.com para más información.

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.

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