La regla de los 5 viajes

Hace poco, mientras buscaba ideas de regalos para mis sobrinos y ahijados, leí un artículo muy interesante sobre “la regla de los cuatro regalos” para los niños, las cuales consisten en regalar algo que les sirva, algo para leer, algo que realmente deseen y algo que necesiten. Y como estoy algo obsesionada con los viajes, siempre acabo traduciendo todo al mundo viajero.

De tal manera que empecé a pensar que también los viajeros podríamos tener una lista de viajes necesarios para hacer alguna vez en la vida y para ayudarnos a escoger qué experiencia queremos tener a la hora de planear las vacaciones.

1. Viajar por placer
Cuando se planea un viaje, la mayor parte del tiempo se hace por placer, así que primero que nada hay que pensar en disfrutar, ya que es nuestro tiempo libre para relajarnos, comer, compartir con alguien, conocernos a nosotros mismos -sobre todo si lo hacemos solos-, descubrir lugares maravillosos y pasarla bien.

Así que date ese placer de viajar a esa isla maravillosa; de gritar en ese estadio de futbol que siempre has soñado conocer; de bailar en el carnaval en Río de Janeiro. Cumple ese sueño que siempre has tenido.

El día que cumplí el sueño de conocer Australia. Foto © Patrick Mreyen


2. Viajar para aprender
Con este punto no solo me refiero a hacer viajes culturales, aunque suele ser hermoso conocer lugares que son patrimonio de la humanidad, visitar lugares históricos o ver en persona aquellas ciudades o paisajes en los que se desarrolla nuestra novela favorita.

Con el aprendizaje durante los viajes me refiero más al enriquecimiento cultural, al viajar para apreciar otras culturas, escuchar otros idiomas, saborear otras delicias gastronómicas. Pero sobre todo dejar a un lado la ignorancia y aprender que cada país tiene sus propias costumbres, que debe haber respeto y tolerancia y que no debemos caer en estereotipos. No hay mejor aprendizaje que vivir en carne propia esas diferencias culturales. El viajar te hará crecer.

Viajar para apreciar la diversidad cultural. Foto © Silvia Lucero

 

3. Viajar para despertar nuestra conciencia y no olvidar…
Recuerdo cuando viajamos a Polonia y tuvimos la oportunidad de conocer el campo de concentración Auschwitz-Birkenau, fue triste, impactante, tal vez lo que no todo viajero busca en sus vacaciones, pero también comentamos entre los que íbamos, que era un lugar al que todos debían ir alguna vez en la vida para ver las atrocidades que podemos llegar a hacer los humanos. Lo mismo nos pasó en Bosnia al escuchar todas esas historias terribles de la guerra.

No es que uno no conozca la historia, pero el visitar esos lugares y escuchar relatos de primera mano (como fue el caso de varios países de la ex Yugoslavia), en verdad te marca y te da una visión más amplia de las cosas.

Seguramente pensarás “y aún así no aprendemos de la historia y seguimos cometiendo los mismos errores”; efectivamente, eso es lo más impactante, que a pesar de haber leído en los libros de historia, de haber llorado con cientos de películas y haber visitado museos o lugares donde ocurrieron esos crímenes, seguimos viendo en las noticias como se repite la historia.

Entrada al Auschwitz. Foto © Silvia Lucero

4. Viajar para ayudar
Existen varias maneras de ayudar cuando se viaja. Puedes llevar cosas útiles para repartir cuando se viaja a lugares donde sabes que hay pobreza extrema o donde tienen necesidades básicas. Puedes llevar ropa, artículos higiénicos y hasta medicamentos básicos.

Puedes hacer voluntariado con una ONG o buscar agencias especializadas en viajes sociales donde puedes cooperar no solo económicamente, sino donar tu tiempo o enseñar alguna habilidad que tengas. Hace dos años entrevisté a los blogueros de Somos un mundo, que estaban haciendo un recorrido súper divertido por América Latina, que combinaron con labor social en comunidades indígenas.

Si no quieres hacer todo el viaje de voluntariado, puedes encontrar excursiones o actividades donde los fondos se destinen a escuelas o a diversas causas de ayuda. Recuerda que también ayudas si compras en mercados locales o cooperativas al precio justo y sin regatear, siempre valorando el trabajo de la gente.

Román durante su voluntariado en las comunidades zapatistas en Chiapas. Foto © Tomada del blog Somos un Mundo


5. Viajar para conocer tu entorno
Uno debería conocer su entorno antes de viajar. Conocer bien su ciudad y los alrededores, porque al viajar por el mundo uno se convierte en “embajador” de su propia ciudad, así puedes compartir lo que tiene tu ciudad y cambiar los prejuicios que mucha gente pueda tener sobre ella. Tal vez hasta los inspires a conocer tu lugar de origen.

Los viajes no necesariamente tienen que ser a otro país o continente, basta con conocer bien el lugar de donde eres, conocer tus raíces, porque también eso te ayudará a apreciar más lo que tienes en casa.

 

Recuerda que hoy en día, en un mundo más globalizado, con más herramientas tecnológicas, donde cada día es más común emigrar; el viajar ya no debe ser visto como un simple lujo, hay que verlo como una oportunidad para aprender, para ser más tolerantes y quitarnos tantos prejuicios de la cabeza.

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.

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