Marruecos

Fes, Marruecos. Foto © Silvia Lucero

País: Marruecos

Lo básico: Población: 31,968,361 (según The World Factbook). Moneda: dirham. Idioma(s): Árabe, bereber y francés.

¿Qué visitar?: Asilah, Marrakech, Ouarzazate, Garganta del Todra, Merzouga, Fez, Chefchaouen.

Mi recorrido: Duración 9 días. El viaje lo hicimos en coche, cruzamos en ferry de Álgeciras, España a Tánger, Marruecos, donde nos quedamos una noche. Creo que fue más que suficiente y nos sirvió para ambientarnos a la dinámica, el caos y la maravilla de ese país.

De Tánger condujimos a Casablanca, paramos en Asilah, un pueblo precioso estilo mediterráneo, todo blanco con coloridos murales pintados por sus mismos habitantes, un lugar muy popular para los europeos durante el verano. Después continuamos nuestro viaje a Casablanca, una ciudad que dejó mucho que desear o tal vez mis expectativas eran muy altas, lo único por lo que vale la pena el viaje, es para ver la impresionante Mezquita Hassan II que es la segunda más grande del mundo después de La Meca.

De Casablanca nos pasamos a Marrakech, mi ciudad favorita en Marruecos, llena de palmeras y construcciones color terracota, una de las cuatro ciudades imperiales. Al atravesar sus murallas y entrar en su medina, es como transportarse a otro mundo. Eso si, su medina – casco antiguo de una ciudad árabe- es totalmente caótica, hay que estar alerta porque por esas pequeñas calles pasa de todo: motos, burros y un mar de gente, ni hablar de los guías que te acosan todo el tiempo para mostrarte la ciudad y llevarte a las tiendas.

En Marrakech nos quedamos tres días y creo que nos faltó tiempo, se pueden pasar días enteros en el zoco o souk –mercado- , entrando al juego del regateo, que forma parte de su costumbre; visitando sus palacios, jardínes, etc. También tiene una zona moderna que vale la pena visitar.

Seguimos el viaje rumbo a la imponente Garganta del Todra, un cañón que se encuentra en el Alto Atlas. La carretera es espectacular, hay una diversidad de paisajes y la gente de las montañas es muy amable. En el camino vale la pena detenerse en Ouarzazate, lugar donde han filmado muchas de las películas, en las que nos han hecho creer que se encuentran en algún otro país exótico o peligroso.

En Todra se pueden hacer actividades al aire libre. Nosotros no contábamos con el tiempo suficiente, ya que teníamos que manejar hasta Merzouga. Algunas carreteras son muy pesadas porque están llenas de curvas, además hay que tener bastante precaución porque la gente camina entre pueblos y hay muchas cabras y burros.

En la tarde llegamos a Merzouga para hacer nuestro paseo en dromedario (camello con una sola joroba, es un animal de Arabia y del norte de África). Nuestros dromedarios Rojo, Blanco y Negro (no recuerdo sus nombres en bereber) nos llevaron hasta las dunas, para ver el atardecer, una experiencia inolvidable.

Finalizamos nuestro recorrido en Fez, otra ciudad majestuosa e imperial, no perderse en su medina es imposible ya que tiene alrededor de nueve mil calles.

En nuestro camino de regreso para coger el ferry en Tánger, paramos a comer en un Chefchaouen o Chaouen, un pueblo en las montañas de Rif, de construcciones blancas y azules, precioso, con una medina bastante pequeña. Un lugar muy turístico, al que definitivamente tendré que regresar.

¿Qué comer/beber?: Té de menta (te lo van a ofrecer en todas partes), me sorprendió bastante el vino marroquí, aunque supuestamente está prohibido, sobre todo en las medinas, existen hoteles, bares y restaurantes muy bonitos en donde encontrarás únicamente turistas, pero podrás degustar sus vinos. El cordero es delicioso, los dulces hechos a base de hojaldre, obviamente su cuscús, tajín y pastilla.

No te puedes perder… Marrakech y la Medina de Fez.

Tips de viaje: Ir con sentido del humor. Mil gente tratará de guiarte o venderte cosas o servicios a diario, tratarán de llevarte a sus restaurantes y a veces lo lograrán, si no deseas guía, con toda amabilidad responde que no, los marroquíes son muy amables y el respeto es muy importante para ellos. El regateo es parte del juego al que tienes que entrar cuando compras en sus mercados. En las ciudades te recomiendan acudir primero al Centro Artesanal (Ensemble Artisanal) para ver los precios oficiales de los productos y a partir de ahí saber como regatear. Pedir permiso antes de tomar fotos de ellos o de sus negocios (muy importante).

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.
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