Australia

Ópera de Sidney. Foto © Patrick Mreyen

País: Australia

Lo básico: Población: 22,015,576 (según The World Factbook). Moneda: dólar australiano. Idioma(s): inglés.

Mi recorrido: Recorrimos gran parte de Australia en tres semanas, ya que es un país enorme y bellísimo, después de México, este es el país que más me ha gustado. Como nuestro viaje inició en Nueva Zelanda, volamos de Auckland a Melbourne.

En Melbourne nos quedamos tres días, ya que es una ciudad grande y hay bastantes puntos turísticos, el centro es muy bonito, sus barrios, las populares calles Brunswick y Degraves, llenas de vida con sus cafés y restaurantes, la Galería Nacional de Victoria, un museo muy interesante con una arquitectura impresionante. Otro lugar turístico que no puede faltar es ‘Federation Square’ que cuenta con una zona peatonal impresionante y es el punto de reunión de los melburnianos. Hay que visitar también el Centro de Artes Victoriano.

Al cruzar el río se encuentra Southbank, un recinto artístico con una vista preciosa de la ciudad y al igual que las otras zonas, lleno de bares y restaurantes.

Después de Melbourne emprendimos nuestro camino por la Gran Carretera Oceánica (Great Ocean Road) para ver los “Doce Apóstoles”. Fue una maravilla fue ver el atardecer frente a esas rocas que se elevan en el océano. Esa noche dormimos en Port Campbelle y a la mañana siguiente aprovechamos para ver The Arch (El Arco) y el London Bridge.

Después condujimos al Grampians National Park, uno de los parques nacionales más bellos, además es ideal para hacer trekking y actividades al aire libre.

Esa noche dormimos en una cabaña enorme en el medio de la nada, como llegamos tarde, no pudimos ver los alrededores, sólo escuchábamos ruidos afuera de nuestro ‘cottage’, a la mañana siguiente nos llevamos una sorpresa súper agradable porque era un campo lleno de canguros y algunas avestruces locas. Ese día siguiente fuimos a ver la Cascada McKenzie y nos dirigimos a Barosa Valley, la zona de los viñedos.

Además de la belleza de las rutas, los vinos australianos son deliciosos, en Barossa Valley visitamos bodegas como Penfolds, donde el syrah es espectacular. Peter Lehmann fue otra de nuestras bodegas favoritas. En esta región pasamos solo una noche.

Al día siguiente nos fuimos rumbo a la Isla Canguro (Kangaroo Island) para ver animales, sobre todo koalas que aún no habíamos visto. Tomamos el ferry, con todo y auto, y nos preparamos para quedarnos a dormir en otro ‘cottage’ súper rústico, que parecía del siglo XIX (May´s Homestead) en el parque nacional. Para los amantes de la naturaleza y de los animales, este es el paraíso, nosotros empezamos con focas y leones marinos en Seal Bay, después nos fuimos al Pequeño Sahara, para ver las dunas de arena blanca. Esa noche dormimos en la entrada del Flinders Chase National Park.

El primer koala que vi fue en un árbol de eucalipto afuera de nuestra cabaña, era pequeño, precioso y estaba ahí, observándonos, abrazado de una rama, seguramente asustado, porque son animales muy nerviosos. Después pudimos ver más en otras zonas donde se encontraban estos árboles.

También en Isla Canguro, vimos maravillas naturales como Admirals Arch, Remarkable Rocks, entre muchos otros puntos turístiscos preciosos.

De regreso de la isla, pasamos una noche en Adeleide y a la mañana siguiente volamos hacia el norte a Darwin para visitar el Parque Nacional Kakadu, tierra de aborígenes. En esa región nos quedamos dos noches. Tomamos un bote en el río Yellow Water para ver el amanecer, los paisajes y los cocodrilos, pero las temperaturas eran altísimas. Fuimos a ver las pinturas aborígenes en Nourlangie y Ubirr, como el resto del país…¡bellísimo!.

Como las distancias son enormes, tuvimos que tomar algunos vuelos y alquilar auto en cada ciudad, así que de Darwin tuvimos que tomar otro avión hacia Cairns para visitar la Gran Barrera de Arrecifes (Great Barrier Reef). Este es el mayo arrecife de coral en el mundo, tiene más de 2,300 km de longitud y se puede ver desde la luna. Hacer snorkel o buceo es algo que no puedes dejar pasar. La diversidad marina y el colorido que puedes apreciar es impresionante.

En esa área visitamos Port Douglas y manejamos a Cape Tribulation y Daintree Rainforest. La región es conocida por su selva, sus playas de arena blanca y su costa accidentada. Nos quedamos en el ‘Coconut Beach Resort’, un hotel precioso, muy romántico, en el medio de la selva.

Después de la experiencia de la selva y el snorkel, nos fuimos a Mossman Gorge, nos hospedamos en otro hotel súper recomendable ‘Silky Oaks Lodge’, también en la selva y junto al río Mossman. El siguiente día tuvimos que conducir algunas horas y aprovechamos para visitar ‘Paronella Park’, un parque súper original, bellísimo (ver fotos para conocer su historia). Esa noche dormimos en Airlie Beach.

Al día siguiente tomamos un bote que nos llevó a diferentes islas, pero la más bonita sin duda fue Whitehaven Beach. Desde que te vas acercando a esta isla desierta, virgen, el paisaje ya es de película, puedes ver tortugas marinas espectaculares nadando en el mar color turquesa y la isla de arena blanca con selva en el fondo. La embarcación te deja ahí solo un par de horas, ya que es una zona protegida.

Después de unos días de playa, volamos al sur del Territorio del Norte, a Yulara, para ver Uluru (Ayers Rock) y Kata Tjuta (las Olgas). Uluru es uno de los monolitos más grandes del mundo y de lo más impactante que he visto en mi vida, desde el avión puedes ver esa enorme formación rocosa roja, como si estuvieras aterrizando en otro planeta. Mide más de 340 metros de altura, 3.6 kilómetros de longitud y 9.4 km de circunferencia, ahí se debe permanecer mínimo una noche, ya que hay que caminar alrededor del monolito para verlo completo porque es impresionante. Nosotros dedicamos todo un día y nos quedamos hasta el atardecer para tomar fotografías de los diferentes colores que toma la roca.

A la mañana siguiente salimos súper temprano para ver el amanecer frente a las montañas Kata Tjuta (las Olgas) y caminamos por el Valle de los Vientos. Después volamos a nuestro destino final: Sidney.

En Sidney nos quedamos cuatro días y de verdad no hubo mejor manera de “cerrar con broche de oro” nuestro viaje, sobre todo porque era nuestra luna de miel, Australia y Nueva Zelanda. Sidney tiene muchas opciones de hoteles, pero nosotros decidimos quedarnos en el ‘Sheraton on the Park’ porque tenía una ubicación perfecta.

Sidney ofrece muchas cosas, como la bahía, el área antigua The Rocks, caminar por el Harbour Bridge, el Circular Quay, el Museo de Arte Moderno, ver el Royal Botanic Garden, Darling Harbour, subir a la Torre de Sidney para una vista panorámica, ver las playas, sobre todo Manly y Bondi (la más cool, ahí tomamos algo en el bar de Bondi Icebergs) y por supuesto visitar la famosa Ópera de Sidney, si es posible entrar a algún concierto. Debajo de la Ópera hay bares con muy buen ambiente.  

¿Qué comer/beber?: Los vinos australianos son deliciosos, sobre todo el Syrah. Para los carnívoros, aunque me duela aceptarlo, probar el canguro.

No te puedes perder… Un concierto en la Ópera de Sidney, snorkel en la Gran Barrera de Arrecifes.

Tips de viajeros: Tener cuidado al conducir, ya que se maneja del lado izquerido y hay canguros que se cruzan en las carreteras.

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Silvia Lucero es la creadora de La Trotamundos. Periodista y blogger de viajes, ha trabajado y vivido en varias ciudades del mundo y está siempre en busca de nuevas aventuras y experiencias.
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